I think everything has to go to shit before it gets better.
--Jenny Donovan
(Bilis, resentimiento y mala conciencia de un perro innoble)
miércoles, 6 de febrero de 2008
Quand on a que la mort Jacques Brel
Delante del espejo había un ser terrible, un animal, una tormenta. Ahora sólo hay una frente, una nariz, unos ojos. Sólo eso. Perdonen, creo que he dicho "ahora". No, me equivoqué, el ahora ya no existe. No hay más que una sucesión de instantes insípidos entre el pasado y un pasado más lejano aún.
Me enamoré. No tenía cabeza. Era maniquí. Llevaba una camiseta de Levi's. Le quedaba espléndida. De noche todos los gatos son pardos. Las maniquíes también. ¿Imaginan levantarse una mañana junto a un maniquí? ¡No!
Ella mira la taza del water, se enamora de la taza del water pero no ve la mierda por ninguna parte, ¡se la niega a sí misma! Se sienta sobre los bordes pero no quiere saber que también se usa de otro modo. Lo sabe, pero no quiere saberlo, la taza del water perdería ese resplandor característico. Ahí sigue sentada sobre la sacrosanta taza del water, el sancta santorum de lo que no se quiere ver y sin embargo está. Ella la cabalga. La taza del water.
(Lo más sorprendente es que un día os dirá: "yo fui inventada por la taza de un water" cuando de todos es sabido que nada es causa sui, ni siquiera la taza del water.)
P.D.: Pido disculpas a todos aquellos, principalmente señoritas, que nunca vieron el lado oscuro de una taza del water en su puñetera vida. Espero que este breve escrito les haya revelado una nueva dimensión de la realidad.