martes, 3 de junio de 2008
lunes, 2 de junio de 2008
«Según la voluntad inequívocamente revelada de Dios, lo que sirve para aumentar Su gloria no es el ocio, ni el goce, sino el obrar; por lo tanto, el primero y principal de todos los pecados es la dilapidación del tiempo: la duración de la vida es demasiado breve y preciosa para “afianzar” nuestro destino. Perder el tiempo en vida social, en cotilleo, en lujos, incluso dedicar al sueño más tiempo del indispensable para la salud –de seis a ocho horas, como máximo– es absolutamente condenable desee el punto de vista moral. Todavía no se lee, como en Franklin “el tiempo es dinero”, pero el principio tiene ya vigencia en el orden espiritual; el tiempo es infinitamente valioso, puesto que toda hora perdida es una hora que se roba al trabajo en servicio de la gloria de Dios».
Max Weber
La ética protestante y el espíritu del capitalismo
domingo, 1 de junio de 2008
centro de gravità permanente
Franco Battiato
Y en verdad yo os digo: sólo quien tenga tan poco sentido del ridículo como Franco Battiato entrará en el Reino de los Cielos.
Me irrita haber perdido la finura. Me enfada, me angustia ¿dónde están mis escrúpulos al hablar? ¿dónde esta la distancia con las cosas? Aunque se hayan esfumados los pecados no se han ido sus castigos. ¿Y por qué sólo hablo ahora de sentencia en sentencia? ¡Por qué mi cabeza ha perdido todo enlace consigo misma! ¡Está hecha pedacitos!
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