Fotografía de "Gran Vía de Madrid", Antonio LópezUn cuadro de Antonio López se presenta como lo que es cuando es observado in situ.
Un cuadro de Antonio López deja de ser cuadro si se lo fotografía. Entonces, de manera extraña, se transforma en camaleón, se confunde con su propia imagen, y se disipa.
Un cuadro hiperrealista de Antonio López no admite comuniones con cámaras fotográficas. Únicamente con el espectador indiferente. Ni siquiera con el autor, que una vez que da el último brochazo se oscurece como pintor para devenir mero espectador.
Odia las intermediciones, es ingrato, no transige.
Y en esto veo yo la grandeza del hiperrealismo.
Incluso obras literarias que habitualmente pasan por verídicas y
reales a los ojos del profano no son más que un cuadro hiperrealista si se las mira de cerca, directamente, en vivo. Sin fotografía.
(-Ilusión en Antonio López: imitar la realidad como fotografía.
Ilusión en la realidad: verla como una imitación de Antonio López.
Antonio López es el Creador. -)
Nota de 18.10.05